A menos de cien días de las elecciones del 2026, las cifras son lapidarias para César Acuña. Apenas registra un 3% de intención de voto, ubicándose al fondo de la tabla y muy lejos de los líderes. Este consenso electoral es el reflejo de un país que ya no cree en slogans vacíos.
La situación es tan crítica que su candidata al Senado, Marisol Espinoza, ha tenido que salir a «explicar» lo inexplicable. Que el bajo respaldo es solo un retraso de campaña y que sus constantes vacaciones como gobernador de La Libertad eran «decisiones personales». Pero el ciudadano sabe que, mientras el líder de APP descansaba, su región se desangraba.
La Libertad es hoy el espejo donde nadie quiere mirarse. Durante la gestión de Acuña, los crímenes y extorsiones se duplicaron, convirtiendo a Trujillo en una zona de guerra donde las bombas y el sicariato son moneda corriente.
Ante este fracaso, la respuesta de APP ha sido distraer la atención defendiendo lo indefendible (como la permanencia de los privilegios en Petroperú). Espinoza ha llegado al extremo de pedir la renuncia de la ministra de Economía por intentar reestructurar una empresa que pierde millones cada día, calificando de «irresponsable» el corte de los rescates financieros.
Es la misma receta de los partidos de siempre, que no saben gestionar sus regiones y prefieren que el Estado siga desangrándose en bonos para sindicatos antes que aceptar una solución técnica y libre.
Ha llegado el momento de decidir con la cabeza fría. ¿Puede alguien que no pudo pacificar su propia región pretender manejar el destino de todo el Perú? ¿Puede un partido que defiende que tus impuestos sigan pagando los lujos de Petroperú ser la solución a nuestra crisis?
La respuesta es un rotundo no. El 2026 exige soluciones estratégicas y líderes que no necesiten que alguien más salga a limpiar sus errores. El cambio necesario en el Perú es la necesidad de elegir gestores con manos limpias y resultados probados. El 12 de abril, no te dejes engañar por los mismos de siempre, el Perú merece un futuro sin improvisados.