EL LEGADO DE CÉSAR ACUÑA

La Libertad no aguanta más cuentos. Con las nubes negras instaladas sobre nuestra sierra y las primeras lluvias de trasvase inundando el asfalto de Trujillo, la preocupación ha pasado a ser un miedo real. Mientras los especialistas de Senamhi advierten que las precipitaciones continuarán, los liberteños miramos hacia las quebradas San Ildefonso, San Carlos y Galindo con el corazón en la boca. ¿La razón? Las obras de prevención, esas que nos prometieron que nos salvarían, están paralizadas desde agosto del año pasado por falta de plata.

Es imposible hablar de lo que pasa hoy sin mirar atrás. César Acuña dejó el cargo para seguir sus ambiciones políticas, pero lo que dejó en La Libertad fue una herencia de abandono. Su paso por la gobernación fue mucha foto y poca obra concluida. Hoy, la actual gobernadora Joana Cabrera se encuentra con una bomba de tiempo, obras clave como las del Río Moche y las quebradas tienen apenas un 70% de avance físico.

Si las lluvias fuertes llegan en febrero o marzo, esa infraestructura a medio hacer no servirá de nada y, peor aún, podría ser destruida por el agua, tirando millones de soles a la basura.

La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) tiene los trabajos parados por falta de liquidez. El alcalde de Laredo, Sergio Vílchez, ha sido claro: «nos vienen meciendo desde agosto». No son solo papeles, son miles de trujillanos en las zonas de Laredo y el centro que están expuestos a un nuevo desborde, además de hectáreas agrícolas que podrían perderse.

Este 2026, cuando tengas la cédula frente a ti, recuerda el barro en las calles de Trujillo. César Acuña es el claro ejemplo de que tener «plata como cancha» no significa saber gestionar. Lo que vemos hoy en La Libertad es el resultado de una política que busca el poder y el dinero, pero se olvida de terminar las defensas ribereñas.

Necesitamos un cambio de ciclo en nuestras autoridades. No podemos premiar con la presidencia a quien dejó a su propia región desprotegida y en manos del destino.  Acuña se fue a buscar Palacio, pero dejó las quebradas abiertas. ¿Le vas a dar las llaves del Perú a quien no pudo cuidar su propia casa?

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