SOCIÓPATA DE “BUENA FE”

Como mujer, como madre y como liberteña que camina por las mismas calles que este señor, hoy no puedo callar. Nos dicen que César Acuña es el «padre de la región», el hombre exitoso que quiere ser presidente para «proteger» al Perú. Pero, hermanas, la verdad está escrita en su propia Hoja de Vida presentada ante el JNE y es una bofetada para todas nosotras.

¿Cómo puede alguien pretender ser el presidente de todas las peruanas cuando tiene una sentencia por alimentos y un historial de denuncias por violencia familiar que te pone los pelos de punta? Si no fue capaz de respetar a la mujer que amó ni de pasarle la pensión a su propio hijo sin que un juez lo obligue, ¿qué podemos esperar nosotras de él?

El desarrollo de esta historia no es solo política, es una radiografía de un abusador con poder.

Resulta indignante leer que, a pesar de declarar ingresos de casi 10 millones de soles al año, Acuña se resistió y apeló para no pagar la manutención de su hijo menor. Pero lo que más duele es el patrón de hostigamiento. Denuncias por retener a su exmujer contra su voluntad en un vehículo, amedrentamiento con camionetas vigilando su casa y, lo más terrible, reportes de maltrato físico y psicológico. En alguna denuncia, incluso se relata que exigió intimidad frente a su hijo y, ante el rechazo de su ex, Acuña los echó a gritos del carro.

Mientras su abogado intenta maquillar esto como «buena fe», por transparentar estos hechos ante el JNE, las mujeres sabemos que el miedo y la humillación que sintió esa madre no se borran con un archivo judicial.

Por todo lo anterior, y lo que se viene en un futuro próximo, debemos levantar una advertencia clara. El 2026 no solo elegimos un presidente, elegimos quién nos representará ante el mundo y quién cuidará de nuestras hijas. Un hombre que usa su fortuna para dilatar juicios de alimentos y que tiene denuncias de violencia familiar no tiene la calidad moral para dirigir una nación.

No nos dejemos engañar por los regalitos de campaña ni por sus frases armadas. La «plata como cancha» no puede comprar la dignidad de la mujer peruana. Este 2026, nuestro voto debe ser un grito de justicia, ¡No más abusadores en Palacio! El cambio de ciclo que el Perú necesita empieza por elegir a hombres honestos e intachables, no a los que maltratan en la intimidad y sonríen para la foto.

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